Manejo
de plagas avanzado
Dado que las plagas han evolucionado desarrollando
resistencia a los pesticidas químicos y el interés del público sobre las
amenazas que estos pesticidas plantean a la salud pública y el ambiente ha
crecido, los entomólogos y otros biólogos han dado énfasis a maneras de
integrar nuevos controles biológicos en los programas de manejo de plagas.
Por ejemplo, los biotecnólogos están trabajando
para reemplazar los químicos actuales con nuevos bioinsecticidas que destruirán
las plagas exponiéndolos a enfermedades fúngicas.
Los hongos tienden a ser huéspedes específicos,
pueden fabricarse en masa en substratos baratos y se piensa que son inocuos
para los usuarios y el ambiente.
Pero los hongos que se reproducen naturalmente
tienden a matar lentamente a los insectos. La tecnología genética sostiene la
promesa de producir bioinsecticidas
basada en hongos hipervirulentos
insecto-específicos que matan rápidamente.
Es más, según un experto, "los patógenos de
los insectos plaga obtenidos por ingeniería genética podrían diseñarse para
reunir toxinas, virulencia u otra función patógena de organismos que no pueden
aparearse convencionalmente."
Como prueba de este concepto, Raymond St. Leger,
un entomólogo de la Universidad de Maryland, College Park, ha insertado un gen
de toxina de escorpión en un hongo que infecta los mosquitos.
Según St. Leger, los hongos se depositan en la
superficie exterior de los insectos, insertando pequeños tubos llamados hifas
que crecen dentro de él. “Si usted puede conseguir que el hongo inserte una
toxina en el insecto, usted puede matar al insecto muy rápidamente. Esto es lo
que hicimos. Estamos intentando conseguir un hongo súper agresivo
hipervirulento que eliminara rápidamente los mosquitos." El hongo se
reproduce sobre el cadáver del mosquito y así se multiplica a través del
ambiente.
La creación de hipervirulencia en patógenos que
atacan a las plagas y se replican podría ser delicada debido a los posibles
efectos en otras especies no establecidas como objetivo.
Por esta razón, entre otras, los tecnólogos
durante décadas han estado fascinados por la estrategia opuesta: es decir, por
la perspectiva de desarrollar hipovirulencia, buscando obtener enfermedades
fúngicas mas benignas para reemplazar las formas más perjudiciales que existen
en la naturaleza.
En 1992, dos microbiólogos informaron en el
periódico Science que habían demostrado la "viabilidad de crear
enfermedades fúngicas hipovirulentas”. Específicamente, ellos habían creado una
versión transgénica hipovirulenta de un tizón que afecta al castaño americano.
Este hongo transgénico trabaja protegiendo a los árboles tratados, produciendo
una quemadura hipovirulenta que compite con la que produce el tipo silvestre y
prontamente se esparce a través del bosque.
La aplicación de hongos hipovirulentos como pesticidas resulta prometedora en la
agricultura.
Para citar un ejemplo, una variedad del hongo
Aspergillus flavus produce una micotoxina llamada aflatoxina, que es un
poderoso carcinógeno que a menudo contamina semillas y frutos secos.
Los científicos descubrieron hace muchos años que
es posible generar una variante inocua del hongo que difiere del tipo común que
porque no contiene el gen que expresa la toxina y más recientemente han
aprendido a producir en masa esa variante.
Cuando se pulveriza las plantas, el hongo mutante
compite con la versión tóxica. La pulverización de la forma hipovirulenta se
usa ahora extensivamente en el Sudoeste de los EEUU y esto ha reducido los
niveles de aflatoxina en varios
cultivos.
El éxito de este hongo hipovirulento hace pensar
en la posibilidad de anular los genes de otros tizones, wilts,, y otros organismos molestos similares y
entonces producir en masa variedades transgénicas que cuando se pulvericen sobre
las plantas reemplazarán los tipos deletéreos.
El hongo libre de aflatoxina puede haber obtenido
aprobación del organismo regulador, sin embargo, en parte porque puede
encontrarse en la naturaleza.
Las barreras regulatorias que el USDA impone a los
OGMs precisamente porque ellos son OGMs podrían desanimar los intentos de usar
la eliminación de genes para producir variantes patógenas hipovirulentas que
obtendrían fácil aprobación si ellos pudieran encontrarse incluso en
pequeñas cantidades en el ambiente natural. Sólo diferiría el proceso, no el
producto.
En otro acercamiento, los biotecnólogos están
estudiando los baculovirus, una variedad grande de virus compuestos de dobles
cadenas de ADN que actúan específicamente sobre centenares de artrópodos, incluyendo muchas plagas agrícolas, pero
parecen ser seguros para las plantas y los vertebrados.
Dos baculovirus naturales (AgMNPV y HaSNPV)) se
usan actual y extensivamente para proteger la soja en Brasil y el algodón en China.
Pero porque el baculovirus típicamente causa la
muerte mucho más despacio que las pulverizaciones químicas, estas no han sido
sustituidas todavía ampliamente por aquellos.
En experimentos llevados a cabo durante la última
década, los biotecnólogos han aumentado la eficacia letal de los baculovirus
insertando en ellos genes productores de toxinas aislados de hormigas,
escorpiones y arañas.
Una revisión del uso potencial de los baculovirus
recombinantes en pesticidas, advierte sin embargo, que "la actitud
renuente de la sociedad europea (pero también de alguna no europea) al uso de
productos diseñados por ingeniería genética obstaculizaron su introducción o
incluso promovió ataques de la prensa y
otros medios de comunicación masiva
contra los ensayos de campo”
Mark Sagoff.