Al tiempo que ofrece éstos y
otros beneficios potenciales, la biotecnología de tercera generación también
confunde al USDA y otras agencias con por lo menos tres rompecabezas.
Primero, estas agencias tendrán
que rever la relevancia de la distinción del proceso de obtención del producto.
¿ Deberán los organismos de control requerir los mismos tipos de datos para
todos los productos propuestos para su uso como pesticidas? ¿deberán tratar a
los OGMs como una clase sospechosa? ¿En ese caso, por qué?
Segundo, la regulación de los
OGMs en la agricultura se ha visto como un asunto propio de cada país, porque
los cultivos pueden crecer y ser vendidos en algunos lugares y no en otros.
Pero los biopesticidas presentan un escenario diferente.
Las fronteras nacionales no
pueden limitar a los hongos que se reproducen en los cadáveres de insectos y se
diseminan en el ambiente, a los insectos del hipovirulentos que introducen
genes deseables en las poblaciones silvestres o a los virus hipervirulentos que
se transmiten entre los organismos. Como resultado de la globalización, la
regulación puede tener que asumir una dimensión internacional.
Tercero, la posibilidad de
crear un pesticida transgénico para matar algo plantea la pregunta "¿que
es una plaga?". En el pasado, los organismos de control no necesitaban
confrontar esta pregunta porque el mercado la contestaba: los granjeros y otros
que demandaban los pesticidas decidían
que especies afectaban sus cultivos en su propiedad. La producción de
una nueva generación de biopesticidas no se vera solo decidida por los
consumidores privados sino también por las agencias públicas.
Los pesticidas no se aplicarán
sólo sobre bienes de dominio privado sino en el ambiente. Estos pesticidas controlaran los patógenos de los humanos y
sus vectores, como los mosquitos, así como especies invasivas, no nativas o
ecológicamente incorrectas. Puede presentarse un conflicto de intereses ya que
la misma agencia que autoriza el pesticida identifica las plagas.
Ninguna norma legal define, o
podría definir, en términos científicos lo que constituye una
"maleza" o "plaga" de las especies. Con el propósito de
regular los pesticidas, el Acta Federal de Insecticidas, Funguicidas y
Rodenticidas le ha dado desde 1972
autoridad a la EPA para declarar que es una plaga "cualquier forma
de vida vegetal o animal (distinta que el hombre y que las bacterias, virus y
otros micro-organismos que viven sobre el hombre u otros animales) qué es
injurioso a la salud o el ambiente."
Dado que la norma no ofrece
ninguna guía acerca de lo que puede juzgarse como injurioso al ambiente, la
determinación sobre si una criatura constituye o no una plaga no representa un
juicio científico sino político cuando no es hecho por los consumidores o el
mercado privado.
Adelantándose a los
acontecimientos, el USDA debe tomar una lección de los Institutos Nacionales de
Salud (NIH) y su programa de investigación sobre las Implicaciones Éticas,
Legales y Sociales (ELSI), comenzado en 1990 para ayudar a preparar al público
para las tecnologías que puede esperarse sean el resultado del Proyecto de
Genoma Humano.
Debido a casi 20 años de debate
deliberativo democrático iniciado por el gobierno, el público ha superado la
histeria inicial que rodeó la secuencia del genoma humano. Con el programa de
trabajo ELSI del NIH puede acreditarse una ancha comprensión y aceptación
social de los adelantos de la ingeniería genética en la medicina.
En oposición a esto, el USDA ha
evitado sistemáticamente patrocinar la pregunta sobre las implicaciones éticas,
legales y sociales de la biotecnología.
Una razón puede ser que los
oficiales de la agencia han asociado estos problemas con los demagogos que
temprano protestaron vehementemente contra las tecnologías genéticas.
La creencia que un debate
público informado sobre la biotecnología agrícola no es posible -inferencia que
podría haber parecido razonable en un tiempo- puede haberse vuelto una profecía
autocumplida.
En algún punto, el USDA tendrá
que confrontar las significantes preguntas éticas, legales y sociales que
plantea la biotecnología de la tercera-generación, por lo menos para evitar el
choque del tren regulador que afecta a la biotecnología agrícola de primera
generación.
Pero puede haber esperanza. Chris
Wozniak, el líder del programa nacional para la biotecnología de alimentos y microbiología del USDA, ha escrito que
"aquellos que crean insectos
transgénicos para propósitos de manejo de plaga serán sabios al aprender de las
lecciones experimentadas por otros en la biotecnología agrícola.. ¡no
necesitamos repetir esas lecciones!"
Mark Sogoff