El
capitalismo de estado y el capitalismo de amigos.
Hay interesantes
paralelos entre el capitalismo de estado y el capitalismo de amigos.
En el capitalismo de estado, el
gobierno al gerenciar empresas genera tasas de rentabilidad reales bajas y
pérdidas por una variedad de razones políticas: el deseo de extender el empleo
a pesar de la ausencia de oportunidades productivas; la localización de
empresas en regiones poco favorecidas sin tener en cuenta los mayores costos;
el nombramiento de gerentes cuyas competencias radican mas en compromisos
políticos que en créditos en formación apropiada para la actividad; la
incapacidad de cerrar empresas antieconómicas y la poca sujeción a los
presupuestos.
En el caso del capitalismo de
amigos, los dueños de las compañías reciben crédito del gobierno y se pueden
expandir porque el tamaño de la empresa es un recurso político (demasiado
grande para fallar).
Ellos pueden hacer asignaciones
equivocadas del capital para ejercer su influencia sin tener en cuenta el
costo. Como reciben un crédito subvencionado sin tener en cuenta los ingresos
reales probables, los amigos pueden persistir en el negocio incluso cuando sus
actividades no son más, hace mucho tiempo, económicas; y tampoco sufren por
tener que ajustarse a un presupuesto.
Hay otra similitud también: en el
caso de las empresas administradas por el estado sus pérdidas normalmente son
cubiertas por transferencias del presupuesto del gobierno y aumento del
déficit fiscal.
En los casos de capitalismo de
amigos, la expansión del crédito doméstico se financia por las entradas de
capital; el flujo entrante de capital es atractivo a los extranjeros debido al
compromiso del gobierno de mantener un tipo de cambio fijo.
En el capitalismo de amigos el
aumento en los pasivos del sistema bancario es paralelo al déficit fiscal del
capitalismo de estado.
Nadie cuestiona que las fallas en
el sistema financiero (y la proyección de préstamos incobrables) debe
corregirse para alcanzar un crecimiento sustentable. Es más, pocos recuerdan
que en los mercados emergentes, las opciones en materia de régimen de
tipo de cambio son cada vez menores; sólo los tipos de cambio flotantes y
posiblemente los sistemas de caja de conversión aparecen viables.
Esto significa que en el
futuro, a estas economías les será mucho más difícil atraer flujos de
capital vía el arreglo de un tipo de cambio nominal y la expansión del crédito
doméstico.
Cuando existen grandes
oportunidades de ganancia debido a incentivos con pagos reales, la economía se
desarrolla pero también aumenta la ineficiencia que emerge de la incorrecta
inversión. Cuando la tasa de rentabilidad real del capital cae por cualquier
razón, y el subsidio implícito en el crédito doméstico también cae, las fallas
en el sistema financiero y el compromiso con los amigos se vuelven
persistentemente costosos, así como aumentan las pérdidas de las empresas
administradas por el gobierno.
Conclusión: si el problema es
capitalismo de amigos o capitalismo de estado, parece evidente que en el largo
plazo los resultados económicos satisfactorios sólo pueden alcanzarse cuando se
encuentran los medios para que sea el mercado el que asigne los recursos a los
mejores usos.
Néstor Guillermo Saruba