Endeudamiento, rescate financiero, devaluación y default.

 

Para enfrentar los problemas financieros, el gobierno de Argentina y otros países en desarrollo siguen a menudo un modelo del cuatro-pasos:

 

·  Endeudarse, pidiendo prestado al sector privado doméstico e internacional;

·  cuando el sector privado se vuelve renuente a prestarles más procurar un rescate financiero del FMI u otras fuentes en el sector público internacional.

·  devaluar (hacer perder valor al dinero) como un forma de impuesto para obtener  recursos del sector privado doméstico, para asi poder continuar pagando a los acreedores; y si eso no funciona,

·  declarar el default (incumplimiento – no pago).

 

A fines del 2001 el gobierno de Argentina innovó en este clásico: en vez de devaluar, primero declaró el default.

 

Los default de Rusia en agosto de 1998 y de Argentina en diciembre de 2001 nos permiten preguntarnos si el segundo y tercer pasos son verdaderamente beneficiosos para los países en problemas. Esto así porque implican un aumento del la deuda del gobierno a altas tasas de interés.

 

Cuando el FMI hizo sus últimos préstamos a Rusia y Argentina antes de que ellos declararan el default, sus problemas no eran transitorios en el sentido que podían ser  superados con un año o dos de respiro. Más bien, sus gobiernos enfrentaban serios problemas duraderos para financiar sus deudas como consecuencia inevitable de las políticas económicas que estaban siguiendo.

 

Los rescates financieros también aumentan la alta deuda del gobierno.

 

La devaluación de la moneda puede ser desastrosa para las compañías que han pedido prestado en dólares u otras divisas por la sencilla razón que a menudo esta es la única manera de obtener financiación a mediano y largo plazo a tasas de interés predecibles.

 

La enseñanza que deja la experiencia de Argentina es que si los gobiernos deben inevitablemente declarar el default, deberían hacerlo antes de continuar incrementando su deuda externa en lugar de después, y evitar así devaluar para obtener recursos para que el gobierno pueda continuar pagando a los acreedores.

 

Es evidente que declarar el default es difícil.

 

El FMI y los gobiernos de los países desarrollados deberían, sobre todo en estos tiempos de crisis global, intentar desarrollar procedimientos que permitan a los países en problemas una declaración de default ordenada sin alentar su utilización meramente porque sus gobiernos encuentren difícil pagar sus deudas externas.