Las fallas de los mercados de bienes y servicios privados

 

Los mercados reales, en tanto mecanismos de asignación de recursos, bienes o servicios, no son perfectos, tienen fallas.

 

Las fuentes de esas limitaciones son:

 

·        No se define claramente o no se da fuerza al derecho de propiedad.

 

·        Hay externalidades negativas asociadas con la producción o el consumo de un producto.

 

·        No existe la competencia.

 

Los costos de exclusión

 

Un papel importante del gobierno en la economía de mercado es definir, establecer y dar fuerza al derecho de propiedad.

 

El derecho de propiedad de un bien o servicio o recurso incluye el derecho de excluir a otros de usar el bien o el servicio o el recurso que es propio y el derecho de transferir esa propiedad o el derecho de uso a otros.

 

El derecho de propiedad fundamenta los incentivos de los dueños de los recursos para comparar el valor de su uso presente contra el valor de conservarlos para un uso futuro.

 

El definir, establecer y hacer cumplir los derechos de propiedad de algún recurso, bien o servicio acarrea costos: los costos de exclusión. Los propietarios de los recursos, bienes y servicios incurren en estos costos  para  evitar que quienes no tengan un derecho de propiedad sobre ellos, los disfruten sin su autorización.

 

Si el gobierno falla en su tarea de definir, establecer y dar fuerza al derecho de propiedad los costos de exclusión resultan altísimos y esto provoca la falla del mercado.

 

Las externalidades

 

Otro papel importante del gobierno en la economía es neutralizar las externalidades negativas asociadas con la producción y el consumo.

Las externalidades, también conocidas como efectos externos, economías externas y utilidades (o desutilidades) externas, son los perjuicios o beneficios experimentados por las personas o empresas a causa de acciones ejecutadas por otras personas o empresas.

 

Las externalidades son efectos económicos colaterales de las acciones de unas personas sobre otras que no se expresan en el precio del producto.

 

Por ejemplo si una empresa contamina el ambiente, arrojando residuos a un río, sin pagar, su actividad produce una externalidad negativa (perjuicio) sobre quienes habitan cerca del mismo o utilizan sus aguas para pescar.

 

El señalar que arroja residuos sin pagar denota que no incurre en un mayor costo –el tratamiento de los residuos- que de existir se vería reflejado en el mayor precio del producto.

 

Del otro lado si una persona coloca una obra de arte en su jardín, posibilitando que  todos los que pasen por la calle disfruten de ella sin tener que pagar por ello, producirá una externalidad de signo positivo (beneficio).

 

Cuando nos referimos al “punto optimo” distinguimos entre el “optimo individual” y el  “optimo social”. Al optimo –tanto individual como social- se llega cuando los costos marginales se igualan con los beneficios marginales.

 

Ahora bien todas las acciones económicas traen aparejadas no solo costos y beneficios privados sino también costos y beneficios sociales.

 

En los mercados competitivos los costos y beneficios privados coinciden con los costos y beneficios sociales. Pero, cuando las externalidades hacen su aparición, los costos y beneficios privados dejan de coincidir con los costos y beneficios sociales y así –en presencia de una externalidad negativa- los beneficios particulares aumentan a caballo del crecimiento de los costos sociales.

 

Cuando el precio de un producto no refleja su verdadero costo sino uno inferior los particulares tienen incentivos para producir mas de él; cuando el precio de un producto falla en reflejar su verdadera utilidad sino una superior, las personas de ven tentadas a consumir mucho de él. 

 

Así, precios que no indican los verdaderos costos y beneficios de los recursos obstan a su eficiente asignación y la sociedad pierde la oportunidad de estar mejor.

 

Cuando por efecto de las externalidades el sistema de precios falla en cumplir su papel de indicador de los  costos y las utilidades reales entonces se produce una falla del mercado.

 

La ausencia de competencia

 

En un mercado perfectamente competitivo todos los productores concurren con una parte de la producción total y ninguno tiene la posibilidad provocar por si solo un aumento o una disminución del precio de equilibrio. En este tipo de mercados el productor es un tomador de precios.

 

Cuando un productor puede producir la misma cantidad que la suma de lo que producen dos o mas productores, a un costo más bajo,  la competencia puede llegar a ser imposible.

 

Cuando un solo productor puede ofrecer en el mercado toda la producción y establecer por si solo el precio de equilibrio,  la competencia es imposible.

 

En ausencia de competencia, en presencia de un productor monopólico, el sistema de precios también falla en cumplir su papel de indicador de los  costos y las utilidades reales entonces se produce una falla del mercado.

 

El mercado deja de ser un buen sistema de asignación de recursos, bienes y servicios y presenta fallas que  no permiten alcanzar la meta de la eficiencia económica.