La guerra del agua
La FAO (Agencia
para la Alimentación y la Agricultura de la ONU) ha advertido, hace años, que
para el año 2025 alrededor de 1.800 millones de personas vivirán en países o
regiones con una drástica falta de agua, y dos tercios de la población mundial
podrían tener que enfrentarse a la escasez del líquido elemento
En su comunicado
del 12 de marzo de 2003 la FAO señalo que
"aunque no hay una crisis mundial del agua, es
necesario hacer frente con urgencia a graves problemas hídricos y de seguridad
alimentaria en varios países y regiones en vías de desarrollo",
A nivel mundial, 1.100
millones de personas no tienen acceso a agua potable en cantidad y calidad
adecuada para sus necesidades diarias, y 2.600 millones carecen de
instalaciones de saneamiento aceptables.
La perspectiva de que las dos
terceras partes de la población del mundo no tendrá acceso al agua fresca
potable en el 2025, esta provocando
serias confrontaciones por el control del mayor recurso básico del
planeta.
El Banco Mundial es una pieza
clave en este esquema. .
“No es posible
luchar contra la pobreza sin suministrar agua limpia a los 1.100 millones de
personas que actualmente carecen de acceso a ella. En la región de América
Latina y el Caribe (ALC), se calcula que de los 510 millones de habitantes de
la región, unos 56 millones no tienen acceso a agua limpia; mientras que otros
132 millones carecen de servicios de saneamiento adecuados.”, expresa esa
organización en su pagina
web dedicada al agua y saneamiento.
En 1999, cuando Bolivia buscó
refinanciar el servicio público de agua de su tercera más grande ciudad:
Cochabamba, el Banco
Mundial demandó que fuera privatizado
Así fue cómo la Corporación Bechtel de San
Francisco ganó el control de toda el agua de Cochabamba, incluso la que caía
del cielo.
Las leyes y contratos
prohibieron que las personas recogieran el agua de lluvia. ¡El gobierno de Bolivia había también
privatizado el agua de lluvia!.
Las facturas impagas daban
derecho a que la compañía privada embargara
la casa del deudor y la subastara para cobrarse la deuda,
Las personas tenían que hacer
alguna de estas opciones para pagar la factura del agua: o comer menos, o no
enviar los niños a la escuela, o no comprar medicamentos confiando que sus
enfermedades se curarían solas; o, en el caso de los jubilados -que tiene muy
bajos ingresos- encontrar algún trabajo.
Entonces, a principios del
2000, al grito de: “¡el agua es nuestra!” las personas
ordinarias tomaron las calles y protestaron
El costo de oportunidad que
Bolivia pagó para obtener préstamos del Banco Mundial fue la privatización de
las empresas estatales de extracción y refinación de petróleo, gas, aérea,
ferrocarriles, electricidad y teléfonos. El sistema
de privatización elegido fue particular y no es objeto de este trabajo.
Lo que el gobierno no logró
hacer fue convencer a los bolivianos que el agua era un bien privado
como las peras y las manzanas.
“El pueblo unido jamás será
vencido” proclamaban los que protestaban. Y el mundo entero pudo
ver cómo el gobierno defendía los intereses de la multinacional Bechtel.
Los cables de las
agencias de noticias y las
imágenes de los noticieros de la televisión contaban lo que pasaba en la
ciudad de Cochabamba. ¡El gobierno de Bolivia defendía el derecho de la
corporación a cobrar el agua a familias que vivían con 2 dólares diarios, el
derecho a cobrarles tanto como una cuarta parte de sus ingresos!.
Cuanto mayor fue la resistencia
popular al esquema de privatización del agua, más violento se volvió el soporte
gubernamental al derecho de propiedad de la compañía..
Hubo centenares de personas
jóvenes, de entre 16 y 17 años, que perdieron brazos o piernas; o que quedaron
impedidos de por vida por lesiones en
esos enfrentamientos. Víctor Hugo Daza murió en uno de ellos.
Cuando la protesta llego al
clímax, el ejército se quedó en sus cuarteles, la policía también, los
diputados se volvieron invisibles, el Prefecto (Gobernador) primero se escondió
y luego renunció.
Las personas ordinarias se
reunieron en la plaza publica y tomaron decisiones en grandes asambleas. Y, al
final, tomaron la decisión sobre el agua.
.
Los precios del agua de Cochabamba volvieron a sus niveles pre-2000 y un grupo de líderes de la comunidad tomo el control del servicio municipal de aguas y alcantarillado de Cochabamba (SEMAPA).
En el 2005, la mitad de las 600,000 personas de Cochabamba seguían sin contar con el servicio de agua potable y las que lo tenían sólo recibían un servicio intermitente (algunas tan pequeño como tres horas por día).
El 19 de enero de 2006 el Gobierno de Bolivia (bajo la Presidencia de Evo Morales) y la corporación Aguas de Tunari, acordaron que la concesión se había terminado debido a la inquietud civil y el estado de emergencia en Cochabamba y no debido a cualquier acto, hecho o no hecho de los accionistas internacionales de Aguas de Tunari. Con esta declaración ambas partes convinieron en no interponer cualquier demanda contra la otra.
El ejemplo de Cochabamba es una
importante lección: nunca se debe subestimar el poder de las personas
ordinarias cuando estas se unen en defensa de su derecho. La consigna: “El
pueblo unido jamás será vencido”, en esa ciudad de Bolivia, se convirtió en
realidad. Pero la “victoria de Cochabamba” costó 6 muertos y 175 heridos, incluyendo a dos niños cegados por el gas
lacrimógeno. ¿Nadie debe pagar por ese costo?
Pero.. ¿cuando y cómo se
solucionará el problema del agua en Cochabamba?.
“La red de distribución de agua de la ciudad de Cochabamba se encuentra contaminada por heces fecales, y Semapa (Servicio Municipal de Agua Potable y Alcantarillado) atribuye el hecho a la empresa proveedora de hipoclorito de calcio, que “incumplió” las entregas destinadas para todos los tanques de distribución durante el mes de mayo” de 2009, informo recientemente la Organización Panamericana de la Salud.