Cada sociedad enfrenta el problema económico fundamental de decidir que
y como producir y para quien en un mundo de recursos limitados.
En el siglo XXI, hablando ampliamente, dos sistemas económicos
proporcionan respuestas muy diferentes:
las economías de planificación centralizada dirigidas por el gobierno y
las economías de mercado basadas en la empresa privada.
Al final del siglo XX resultó claro que el modelo de planificación centralizada falló en
respetar los derechos humanos, sostener el crecimiento económico, lograr la prosperidad o incluso brindar
seguridad económica a sus ciudadanos.
Pero todavía para muchos, las características fundamentales de la la
economía de mercado, permanecen poco familiares o mal entendidos.
La economía de mercado no es una ideología. Es un conjunto probado en el tiempo de usos y costumbres,
prácticas e instituciones que posibilita a los individuos y las sociedades
convivir y prosperar económicamente.
Es por naturaleza descentralizada, flexible, práctica y cambiable.
El hecho central de las economías de mercado es que no hay ningún
centro, de aquí que una de las metáforas básicas para explicar sus mecanismos
sea la de la "mano invisible”.
Las modernas economías del mercado descansan en el respeto y promoción
de los derechos humanos. Esta afirmación de libertad y de igualdad de
oportunidades las une con la democracia política.
No están libres de falta de equidad y abusos pero es innegable que la
empresa privada y el espíritu de empresa, asociado con la democracia política,
ofrecen la mejor perspectiva para la plena vigencia de los derechos humanos y
favorecer el crecimiento económico y la prosperidad para todos.
CARACTERISTICAS DE LA ECONOMIA DE MERCADO
·
PROPIEDAD PRIVADA
·
LIBERTAD DE EMPRESA Y DE
OPCIÓN
·
PROPIO INTERES
·
COMPETENCIA
·
SISTEMA DE MERCADOS Y PRECIOS
Los recursos humanos, naturales y de capital y los bienes y servicios
producidos en la economía son principalmente de propiedad privada, es decir de
las personas y de las empresas privadas en vez del gobierno.
La propiedad privada combinada con la libertad para negociar contratos
–que son hechos para ser cumplidos- permite a las personas, dentro de límites
muy anchos, obtener y usar los recursos, bienes y servicios cuando ellos son
capaces y eligen hacerlo.
Los empresarios privados son libres para obtener y organizar los
recursos, producir bienes y servicios y
venderlos en los mercados de sus preferencias -tanto domésticos como
extranjeros-.
Los consumidores son libres para comprar los bienes y servicios que
mejor satisfacen sus necesidades.
Los trabajadores son libres para
buscar cualquier empleo para el que esten calificados y para afiliarse o
no a un sindicato.
Cada individuo actúa procurando su propio interés.
La “mano invisible” es la fuerza conductora de la economía de mercado
Los consumidores apuntan a recibir la mayor satisfacción de sus
presupuestos. Los empresarios intentan lograr las ganancias más altas para sus
empresas. Los trabajadores procuran obtener los salarios y sueldos más altos posibles; Los dueños de las
propiedades urbanas y rurales intentan recibir los precios más altos posibles
por el alquiler y/o venta.
COMPETENCIA
La rivalidad económica entendida con lealtad. Refiere al espíritu
agonal.
Practicada tanto por los compradores como por los vendedores. Se compite
por precio, calidad y servicio. No se vale la colusión.
Desconcentra el poder económico y limita el abuso potencial que se
deriva de una posición privilegiada.
La regulación gubernamental debe favorecerla, no eliminarla beneficiando
a los monopolios.
Los mercados son espacios de encuentro: fisicos o virtuales.
En la economía de mercado -a diferencia de en la economía de
planificación centralizada- posibilitan la expresión de mecanismos básicos de
coordinación: la subasta y el regateo.
El mercado pone en contacto a los compradores y vendedores de un
particular bien o servicio.
Las preferencias de unos y otros se expresan en el precio del producto
y/o recurso.
Los precios son los indicadores que los participantes de los mercados
observan para hacer y revisar libremente sus opciones en procura de sus propios
intereses.
En competencia perfecta vendedores y compradores son tomadores de
precios.
El éxito de una economía se valora por la eficiencia en el uso de sus
recursos.
En el mundo real, el sistema de economía de mercado, no se autorregula
ni autoajusta. El gobierno debe ayudar para que eso ocurra.
Sin embargo, un numero de abusos y resultados indeseables asociados con
la intervención del gobierno en la economía de mercado, hace imprescindible que
ese papel activo sea limitado por la sociedad civil.