El término “beneficio” reconoce
distintas acepciones:
1.Una magnitud que denota la
diferencia entre ingresos y costos.
2.El ingreso que recibe el factor
empresario por su participación en el proceso productivo.
3.La ventaja, utilidad o ingreso
resultantes del consumo o producción de un bien o servicio.
Para nosotros un beneficio es “algo
que satisface una necesidad”.
Resulta claro que nuestra
definición apunta a relacionar la “necesidad” con su
satisfacción.
En economía “necesidad”
es cualquier deseo de bienes o servicios que tenga el consumidor, con
abstracción de sus consideraciones éticas o morales y “utilidad” es la
capacidad que tiene un bien o servicio de dar satisfacción a tal necesidad.
Una interpretación amplia hace a la
“utilidad” equivalente a “beneficio”, “satisfacción”, “bienestar”, etc.
Se dice que un bien o servicio
“tiene utilidad” o “reporta beneficio” para alguien si esta persona
prefiere poseerlo a no poseerlo, consumirlo a no consumirlo. Ese es el sentido que damos al término
“beneficio”.
La “utilidad total” o el “beneficio total” de una persona depende del tipo y de las cantidades de bienes que consume. La “utilidad marginal” o el “beneficio marginal” se refiere al aumento o disminución de la utilidad total (satisfacción total) que acompaña al aumento o disminución de la cantidad de un bien o conjunto de bienes que se posee.
Cuando un individuo va adquiriendo
unidades adicionales de un bien el beneficio, satisfacción o utilidad que obtiene
de las mismas va aumentando pero dicho aumento no es proporcional o constante,
pues el beneficio, satisfacción o
utilidad obtenida de cada última unidad incorporada resulta cada vez menor.
Se llega así a un punto en el que
se alcanza el máximo de utilidad (o beneficio) total y a partir de él puede
darse incluso una utilidad negativa, pues unidades adicionales del bien
resultarán en definitiva una molestia, produciéndose una desutilidad.
Es posible que a una persona le guste tener un gato, o tal vez dos o tres, pero es casi seguro que estará dispuesta a pagar para que alguien se lleve a su décimo o vigésimo gato.
La ley de la utilidad marginal
decreciente, que puede ser enunciada diciendo que a medida que un individuo aumenta el consumo de un bien,
manteniendo constante todos los demás consumos, su utilidad marginal (o
beneficio marginal) derivada de este bien decrece, expresa este comportamiento
del consumidor.
Esta ley también sirve para
explicar la demanda de un bien.
Los gastos de una persona en
diferentes bienes reflejan su escala de preferencias y su nivel de ingreso.
De la ley de la utilidad marginal
decreciente se sigue que la máxima utilidad (beneficio) total del gasto de un
ingreso dado, se obtiene cuando ese
gasto se distribuye de un modo tal que la ultima unidad de gasto (el ultimo
peso gastado) en un bien dado (por ej. peras) reporta igual utilidad
(beneficio) marginal que la que reporta la ultima unidad de gasto (el ultimo
peso gastado) en otro bien diferente (por ej. manzanas).
Beneficio
marginal de peras = Beneficio marginal
de manzanas
Debido a que distintos bienes tiene
regularmente precios diferentes, la afirmación anterior resulta más exacta, si
se expresa que la utilidad total del gasto de un ingreso dado se maximiza cuando
la ultima unidad de gasto en un
bien dado reporta igual utilidad marginal relativa al precio de ese bien
que la que reporta la ultima unidad de gasto en otro bien diferente.
Beneficio
marginal de peras Beneficio marginal de manzanas
---------------------------------- =
-----------------------------------------
Precio
peras
Precio manzanas
Esta es la condición de equilibrio
para un individuo, considerado como consumidor.
La ley de la utilidad marginal
decreciente permite entender que la determinante de la demanda de una mercancía
no es la utilidad (beneficio) que esta produce aisladamente, sino la utilidad
marginal que ésta posea para el consumidor en las circunstancias concretas en
que se produce su elección.
Este concepto resulta crucial para la ciencia económica, tanto es así que está en la base, y ha dado el nombre, a toda una corriente de pensamiento, el marginalismo.