La tijera de precios es un fenómeno económico que ocurre cuando la
valoración global de la oferta de un cierto grupo o sector productivo cae
debajo de la valoración de la demanda de ese mismo grupo después de un período de equilibrio
razonable.
El concepto de “tijera de precios” fue utilizado por primera vez en los
debates que se suscitaron a raíz de los sucesos que afectaron a la economía de
la ex Unión Soviética en su primeros años y que se tradujeron en una gran diferencia
entre el precio de los productos industriales y agrícolas. El fenómeno debe su
nombre a una ilustración gráfica de sus efectos.
Trazando el tiempo en el eje de las abscisas contra el nivel de precios en el eje de las ordenadas, para dos curvas separadas de precios agrícolas y precios industriales, el gráfico aparece como un par de tijeras abiertas. Del mismo modo que las dos hojas de una tijera, los precios de los bienes industriales y agrícolas de la Unión Soviética divergieron, alcanzando la máxima diferencia en 1923 cuando los precios industriales llegaron a ser un 276 por ciento más altos que en 1913 mientras que los bienes agrícolas aumentaron sólo un 89 por ciento.
Esto ocurrió porque la producción agrícola aumentó mucho desde la
hambruna de 1921-1922 y la Guerra Civil Rusa, pero la industria necesitó más
tiempo para recuperarse debido a la necesidad de reconstruir la
infraestructura. El problema provocó la intervención del gobierno. Este
estableció controles de precios sobre los productos agrícolas y redujo los
costos industriales mediante la disminución del número de trabajadores, la
racionalización de la producción, el control de los salarios y la reducción de
la influencia de los intermediarios. Como resultado de estas acciones, el desequilibrio
comenzó a disminuir.
Entre 1923 y 1924, los precios
agrícolas aumentaron un 3 por ciento con respecto a 1913 llegando a un 92%
mientras que los precios industriales cayeron a un 131 por ciento. Este problema
que fue un tema central en el debate de la industrialización soviética, hoy
continua vigente en los países en vías de desarrollo.
El cambio en
los términos del intercambio entre la agricultura y la industria tiene efectos
en la acumulación de capital y en el bienestar de los trabajadores de los
sectores involucrados. Una baja del precio que reciben los agricultores aumenta
la acumulación pero hace empeorar tanto a los trabajadores urbanos y como a los
rurales. El aumento de la acumulación beneficia al
gobierno a expensas del sector privado. Este proceder no es privativa del
gobierno de una economía de mercado. En China -una economía de planificación
centralizada- la manipulación de los niveles de salarios y precios
permite al gobierno obtener recursos para la inversión.
El fenómeno no se expresa exclusivamente en los precios domésticos sino
también en la balanza de comercio internacional. El ejemplo tradicional
describe el descenso de los niveles de precios mundiales que causa que las
exportaciones de un país disminuyan de valor, mientras que el valor de sus
importaciones permanece relativamente estable.
Históricamente, ha ocurrido una caída de los precios de los productos
agrícolas y un aumento firme de los precios de los productos industriales. Así,
la tijera de precios ha sido en la mayoría de los casos una maldición para
los países exportadores agrícolas netos
y e importadores industriales netos. Quizás la ilustración más vívida de los
efectos de la tijera de precios y sus efectos potenciales haya ocurrido en los
países de Europa Oriental a principios de los 1930s.
Actualmente el aumento sostenido de los precios de los productos
agrícolas en los mercados mundiales y
la disminución de los precios de los productos industriales, todo por
efecto en principio, del crecimiento de China
e India, nos lleva a la necesidad de revisar cuidadosamente las
conclusiones del modelo.
Néstor Guillermo Saruba