En la mayoría de los países democráticos en donde rige el sistema de economía de mercado los gobiernos se ocupan de promover la redistribución del ingreso.
La idea que inspira estas políticas es que la distribución que efectúa el mercado no siempre es adecuada y por tanto el gobierno se encuentra habilitado para corregir los extremos que llevan a una ineficiente asignación del ingreso redistribuyéndolo.
Por ejemplo en el mercado del trabajo, con base en la cantidad de horas laboradas, es posible que el mercado establezca niveles de remuneraciones de obreros y empleados, sin considerar la particular calificación de cada grupo.
Esto advierte que la distribución de ingresos que resultará de ese mercado no es apropiada, porque o no estimula el esfuerzo para invertir o porque favorece el despilfarro del recurso y que la intervención redistributiva del gobierno no podría ser tachada de innecesaria.
El objetivo de la redistribución del ingreso en este caso será soslayar la ineficiencia que provoca una injusta igualación del ingreso y será beneficiosa en tanto y en cuanto se encuentre ajustada a la regla general que justifica la intervención del gobierno en la economía.
El mecanismo actualmente mas empleado por los gobiernos para favorecer la redistribución del ingreso son los impuestos, en particular los progresivos sobre la renta (que gravan proporcionalmente mas a los que ganan mayores ingresos).
La diferencia entre el índice de Gini antes de impuestos y el índice de Gini después de impuestos es un indicador de los efectos de tal imposición sobre la distribución del ingreso.
Otro método utilizado por los gobiernos para lograr la redistribución del ingreso es el suministrar los servicios de la educación y la salud pública a los sectores mas rezagados y en ciertos países jubilaciones y pensiones.