Una nueva declaración de derechos.
Hemos llegado a darnos cuenta
claramente de que la verdadera libertad individual no puede existir sin
seguridad e independencia económicas. “Los hombres necesitados no son libres”,
Los hambrientos y desocupados son la materia con que se hacen las dictaduras.
En nuestros días esas verdades
económicas han llegado a aceptarse como evidentes por si mismas. Hemos aceptado,
por así decirlo, una segunda Declaración de Derechos, según la cual puede
establecerse una nueva base para la seguridad y prosperidad de todos,
prescindiendo de la posición social, raza o credo.
Entre esos derechos están:
El derecho a un empleo útil y
remunerativo en las industrias, talleres, granjas o minas de la nación.
El derecho a ganar lo suficiente
para proporcionar alimento, ropa y
esparcimiento adecuados.
El derecho de todo agricultor a
cultivar y vender sus productos con una utilidad que le proporcione a el y su
familia un nivel de vida decoroso
El derecho de todo comerciante , grande o pequeño, a comercia en un ambiente libre de competencia injusta y del dominio de los monopolios en el interior y en el extranjero.
El derecho de toda familia a una
habitación decorosa.
El derecho a una protección
adecuada contra los temores de índole económica por vejez, enfermedad,
accidentes y desocupación.
El derecho a una buena educación
Todos esos derechos significan
seguridad.. Porque a menos que haya seguridad aquí, en el país, no puede haber
paz duradera en el mundo.
Franklin D. Roosevelt.
Extracto de su mensaje al
Congreso de los EEUU, 11 de enero de 1944.