TODO LO QUE REALMENTE NECESITO
SABER, LO APRENDÍ EN EL JARDÍN DE INFANTES.
Cada primavera, por muchos años,
me impuse la tarea de escribir una declaración principios: un credo.
Cuando era más joven, la declaración llevaba muchas páginas, en la que intentaba cubrir cada tema sin dejar extremos sueltos. Parecía un fallo de la Suprema Corte, como si las palabras pudieran resolver todos los conflictos sobre el significado de la existencia.
El credo se ha convertido en más
corto en los recientes años, cínico, a veces cómico, a veces blando, pero sigo
trabajando en él.
Recientemente empece a escribir
esta declaración personal en una página, en términos simples, pero manteniendo
totalmente ese ingenuo idealismo.
Esta inspiración por la brevedad
me vino en una estación de servicio. Acostumbraba llenar el tanque de mi viejo
automóvil con nafta de alto octanaje. Mi viejo auto no podía digerirla y tosía y escupía en las intersecciones y
eructaba en las pendientes.
Lo entendí. Mi mente y mi
espíritu se sienten así cada tanto. Demasiada información de alto contenido y
eso me hace toser y escupir en las intersecciones dónde deben hacerse las
opciones de vida y yo o se mucho o no lo suficiente. La vida real no es un
picnic.
Comprendí entonces que yo ya sé
la mayor parte de lo que es necesario para vivir una vida significativa, y que ningún modo ello es complicado. Yo ya lo
se. Y lo he sabido desde hace un largo, largo, tiempo. ¿Vivir bien? Ese es otro
asunto. Este es mi credo:
Todo lo que realmente necesito
saber sobre cómo vivir y qué hacer y cómo ser lo aprendí en el jardín de
infantes.
La Sabiduría no esta en la cima
de la montaña del grado o post grado universitario, sino en el arenero del
jardín de infantes.
Estas son las cosas que yo
aprendí:
·
Comparte
todo
·
Juega
limpio
·
No
hieras a las personas
·
Vuelve
a colocar las cosas en donde las encontraste
·
Limpia
tu propio desorden
·
No
tomes las cosas que no son suyas
·
Di
que lo sientes, pide disculpas, cuando hieres a alguien
·
Lava
sus manos antes de comer
·
Aprieta
el botón del inodoro
·
Las
galletitas calientes y la leche frías son buenas
·
Vive
una vida equilibrada, aprende un poco y piensa un poco y dibuja y pinta y canta
y baila y juega y trabaja un poco todos los días.
·
Toma
una siesta todas las tardes
·
Cuando
salgas al mundo mira el tráfico, agarrate de las manos de tu compañero y
mantente junto a él.
·
Toma
conciencia del milagro. Recuerda la pequeña semilla en el germinador: las
raíces van para abajo y el tallo para arriba y nadie realmente sabe cómo o por
qué, todos nosotros somos así.
·
Los
pececitos dorados y los hámsters y los ratones blancos e incluso la pequeña
semilla en el germinador, todos ellos mueren. Y también nosotros.
Recuerda los libros de Dick y Jane y la primera palabra aprendiste, la palabra más grande de todas: MIRA.
Todo lo que necesitas saber está
en alguna parte: allí. La regla de oro y el amor y la sanación básica. La
ecología, la política, la igualdad y la vida sana.
Toma cualquiera de esas cosas
que aprendiste, extrapolala en términos adultos sofisticados y aplicalo a tu
vida familiar o a tu trabajo o a tu gobierno o a tu mundo. Veras que ella se
mantiene verdadera, clara y firmemente.
Piensa que mundo mejor sería si
todos nosotros, el mundo entero, tuviese galletitas y leche a las tres, todas
las tardes y pudiese acostarse con sus propias mantas para tomar una siesta. O
si todos los gobiernos tuvieran como una política básica, siempre volver a
poner las cosas donde ellos las encontraron y limpiar su propio desorden.
Y esto es verdad, no importa
cuántos años tengas, cuando entres en el mundo mira el tráfico, agarrate de las
manos de tu compañero y mantente junto a él.
Robert Fulghum